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4 oct 2026 · 6 min de lectura

El voto único: por qué una sola marca en tu boleta del Concejo vale más que cinco

Trece candidatos compiten por cinco asientos en el Concejo, y tú tienes cinco votos. Si quieres verme en el Concejo, lo más eficaz que puedes hacer con esos cinco votos es usar uno.

Las boletas salieron por correo el 2 de octubre, así que es bastante probable que la tuya ya esté sobre la mesa de la cocina. En la parte del Concejo dice vote por hasta cinco. Casi todo el mundo lo lee como vote por cinco, rellena cinco óvalos y se queda tranquilo por haber cumplido. Quiero convencerte de que, si vas a votar por mí, rellenes el óvalo junto a mi nombre y ahí pares.

Lo digo de entrada: esto me conviene. Soy uno de los nombres en esa lista, y todo este texto trata de cómo lograr que me elijan. Dicho eso, a las matemáticas no les importa de qué campaña vengan, y prefiero explicártelas que pedirte que me creas. (Empecé mi carrera como auditor en American Express, así que esta es la parte de la campaña que de verdad disfruto.)

Cómo se cuenta la elección del Concejo

La elección del Concejo es sencilla. Cada óvalo que rellenas es un voto para ese candidato. Al terminar el conteo, ganan los cinco candidatos con más votos. No hay orden de preferencia, no hay segunda vuelta y nadie necesita mayoría. La elección de alcaldía usa voto por orden de preferencia y funciona de otra manera; escribí sobre eso en agosto.

Tampoco tienes que usar los cinco. Una boleta con un solo nombre para el Concejo cuenta exactamente igual que una con cinco, y dejar óvalos en blanco no afecta nada más en tu boleta.

Cada nombre de más es un voto en contra de tu primera opción

Con trece candidatos y cinco asientos, nadie gana por juntar muchos votos en abstracto. Se gana quedando por delante de quien termine en sexto lugar. Por eso la carrera que importa es la pelea por el último asiento o los dos últimos, y el único número que cuenta ahí es la distancia entre el quinto y el sexto.

Cuando votas por mí y por otras cuatro personas, sumas un voto a mi total y un voto al de cada una de ellas. Frente a esas cuatro, tu boleta queda en empate: yo subo uno, ellas suben uno, y la distancia entre nosotros no se mueve ni un centímetro. Si una de esas cuatro resulta ser la persona con la que voy codo a codo por el quinto lugar, acabas de anular tu propio voto por mí.

Pongámosle números. Digamos que mil personas quieren verme en el Concejo. Si cada una vota solo por mí, esas mil boletas me ponen mil votos por delante de todos los demás candidatos. Ahora digamos que cada una agrega cuatro nombres más, repartidos por igual entre los otros doce candidatos. Son cuatro mil votos regalados a mi competencia, unos 333 para cada uno, y mi ventaja sobre cualquiera de ellos baja de 1,000 a unos 667.

Las boletas reales no se reparten por igual, claro. A la gente que le gusto yo suelen gustarle algunos de los mismos candidatos, y esos candidatos muchas veces son los que están más cerca de mí en el conteo. Si la mitad de quienes me apoyan también rellena el óvalo de la persona con la que peleo el último asiento, mi ventaja sobre esa persona baja a 500. La mitad de mi margen, regalada por gente que quería que yo ganara.

Mil simpatizantes, tres maneras

Todos votan solo por mí: termino 1,000 votos por delante de cada rival en esas boletas.

Todos rellenan cinco, repartidos por igual: mi ventaja sobre cada rival baja a unos 667.

Todos rellenan cinco, y la mitad elige a mi rival más cercano: mi ventaja sobre la única persona que importa baja a 500.

¿De verdad se decide por tan poco?

En Boulder, sí. En 2023 la ciudad eligió a cuatro miembros del Concejo, y el último asiento se decidió por 46 votos después de un reconteo automático. Cada uno de esos dos candidatos tuvo más de catorce mil votos, y la diferencia entre ellos cabría en el gimnasio de una escuela. Unas cuantas docenas de personas que querían al que quedó segundo, y que también rellenaron el nombre del ganador, podrían haber volteado ese asiento por sí solas.

Este año el campo es más grande. Somos trece compitiendo por cinco asientos, y con solo tres titulares en la boleta, por lo menos dos de esos asientos serán para alguien nuevo. Yo soy uno de los nuevos, y espero que la pelea por el último asiento o los dos últimos vuelva a ser reñida.

La objeción justa

La objeción obvia es que votar por uno solo desperdicia cuatro votos. Reconozco la parte que es cierta: tienes voz en cinco asientos, y votar por una sola persona renuncia a tu voz en los otros cuatro. Es un costo real y no voy a fingir lo contrario. Si hay otros cuatro candidatos que te encantaría ver juramentados, y te importa el Concejo completo tanto como te importo yo, rellenar los cinco es una manera perfectamente válida de votar. Lo dije en agosto y lo sostengo.

Pero un óvalo en blanco no es un voto para nadie que rechaces. Simplemente queda neutral. En cambio, el voto que le sumas a un segundo candidato es un voto en contra del primero, justo en el único lugar donde cuenta. Así que la pregunta honesta es si tu segunda opción te importa tanto como para arriesgar a la primera por elegirla. Para mucha gente la respuesta es no, y rellenaron cuatro nombres más sobre todo porque la boleta tenía espacio.

Si hay otro candidato que te importa de verdad, dos nombres siguen siendo mucho mejor que cinco. Cada nombre que dejas fuera es un voto menos ayudando a alguien a pasarme por delante.

Lo que te pido

En la parte del Concejo de tu boleta, rellena el óvalo junto a mi nombre y ahí para. Para la alcaldía, ordena a tantos candidatos como quieras; es otro sistema, y poner una segunda opción nunca perjudica a la primera. Luego devuélvela: los buzones están abiertos las 24 horas, y las boletas tienen que recibirse antes de las 7 p.m. del 3 de noviembre, así que si la mandas por correo, date por lo menos una semana. Si no estás seguro de estar registrado, puedes verificarlo o actualizarlo aquí.

Y si conoces a alguien más que va a votar por mí, mándale esto. Un óvalo vale más que cinco. ¡Eso es todo!

Fuentes

J
Ryan Jamieson
Candidato al Concejo Municipal de Boulder

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